¿Podemos marcharnos? La dependencia tecnológica que la IA puede acelerar

La compra de Stainless por Anthropic revela una tendencia que debería preocupar a cualquier organización que adopte IA: el verdadero riesgo no es elegir un proveedor, sino construir procesos de los que después no podamos salir.

Hace unos meses Anthropic compró Stainless. Puede parecer otra adquisición más dentro de esa carrera un poco desquiciada que estamos viviendo alrededor de la Inteligencia Artificial, pero cuanto más leo sobre ella, más creo que merece la pena detenerse un momento. No tanto por Stainless en sí, sino por lo que representa.

Stainless probablemente no sea una empresa conocida fuera del mundo del desarrollo, pero ocupaba una posición especialmente interesante. Su tecnología permitía generar y mantener automáticamente SDKs: simplificando mucho, las herramientas que facilitan a los desarrolladores conectar sus aplicaciones con una API. Empresas como OpenAI, Anthropic o Cloudflare habían utilizado su tecnología.

Anthropic anunció la adquisición el 18 de mayo de 2026. El precio final no se hizo público, aunque en los días anteriores The Information había informado de conversaciones por más de 300 millones de dólares. Poco después, Stainless confirmó que cerraría sus productos alojados, incluido su generador de SDKs. Los clientes conservarán el código que ya habían generado y podrán modificarlo, pero la tecnología y el equipo pasan a trabajar dentro de Anthropic.

Lo interesante no es la compra, sino el patrón

Anthropic no está comprando simplemente talento. En diciembre de 2025 adquirió Bun, un runtime de JavaScript que se había convertido en una pieza importante del ecosistema de desarrollo. En febrero de 2026 compró Vercept, especializada en agentes capaces de utilizar ordenadores. En abril llegó Coefficient Bio, orientada a aplicar IA a biotecnología, y en mayo Stainless.

Cuatro operaciones en aproximadamente seis meses que apuntan a lugares distintos, pero comparten algo: todas amplían las capacidades que existen alrededor de Claude.

Por eso, decir que Anthropic está intentando construir simplemente un modelo mejor se queda corto. Está intentando controlar una parte cada vez mayor de la infraestructura necesaria para que ese modelo pueda programar, utilizar un ordenador, conectarse con APIs, interactuar con herramientas o trabajar en sectores especializados.

Y esto no es una crítica exclusiva a Anthropic. Es probablemente la evolución lógica de una industria en la que OpenAI, Google, Microsoft, Meta, Amazon y el resto empiezan a comprender que la ventaja competitiva no estará únicamente en quién consiga dos puntos más en un benchmark. El verdadero negocio puede estar en controlar todo lo que hay alrededor.

De un buen modelo a un ecosistema difícil de abandonar

Esto ya lo hemos visto antes. Microsoft no construyó su posición únicamente haciendo Windows. Apple no creó su ecosistema simplemente fabricando buenos teléfonos. Google no se convirtió en Google solamente teniendo un buen buscador. Las grandes plataformas tecnológicas terminan intentando controlar capas cada vez mayores de la experiencia: el sistema operativo, las aplicaciones, las tiendas, las herramientas de desarrollo, la nube, la identidad, los datos o las interfaces mediante las que otros construyen encima.

La Inteligencia Artificial parece dirigirse por un camino parecido, pero con una diferencia importante: muchas organizaciones la están incorporando a una velocidad extraordinaria en procesos que dentro de pocos años pueden convertirse en auténtica infraestructura crítica para su negocio.

Y aquí deberíamos empezar a hacernos preguntas bastante menos espectaculares que si la próxima IA será consciente, pero mucho más incómodas para quienes estamos tomando decisiones tecnológicas hoy.

¿Qué ocurre si dentro de tres años una empresa tiene sus procesos comerciales conectados a un proveedor, sus agentes desarrollados sobre sus herramientas, sus documentos vectorizados en su infraestructura, cientos de automatizaciones dependiendo de sus APIs y parte del conocimiento interno diseñado alrededor de su ecosistema?

Cambiar de proveedor dejará de consistir en sustituir GPT por Claude o Gemini en una casilla de configuración. Puede significar reconstruir una parte considerable de la empresa.

El vendor lock-in no nació con la IA, pero puede acelerarse con ella

Ese problema tiene un nombre bastante antiguo: vendor lock-in, o dependencia del proveedor. No nació con la Inteligencia Artificial y cualquiera que haya trabajado con software empresarial, ERPs, plataformas cloud o determinadas soluciones propietarias sabe perfectamente de qué estamos hablando. Lo nuevo es la velocidad con la que podemos estar construyendo esa dependencia.

Una API puede cambiar de precio. Un modelo puede desaparecer. Una funcionalidad puede pasar a otro plan comercial. Una compañía puede ser adquirida. Un servicio puede cerrarse. Y ninguna de esas situaciones necesita formar parte de una conspiración para convertirse en un problema serio para una organización que haya diseñado sus procesos sin una estrategia de salida.

El caso Stainless me parece interesante precisamente por eso. Sus clientes no han perdido los SDKs que ya tenían: la empresa ha dejado claro que siguen siendo suyos y que pueden modificarlos. Sin embargo, la herramienta que los generaba y mantenía deja de ofrecerse como servicio independiente porque ahora forma parte de la estrategia de Anthropic.

Perfectamente legítimo desde el punto de vista empresarial. Pero también una advertencia bastante útil para quienes construimos sobre tecnología de terceros.

Software abierto y soluciones propietarias: una falsa guerra de trincheras

Aquí aparece inevitablemente el debate sobre el software abierto. Y conviene evitar otra simplificación: la conclusión no puede ser que todo lo propietario sea malo y todo lo abierto sea bueno. Sería absurdo. Hoy los grandes modelos propietarios ofrecen capacidades extraordinarias y, en muchos casos, utilizarlos será técnica y económicamente la mejor decisión.

Pero disponer de modelos con pesos accesibles, licencias que permitan ejecutarlos y modificarlos y la posibilidad de desplegarlos sobre infraestructura propia introduce algo que a veces valoramos poco hasta que lo perdemos: capacidad de decisión.

Si tengo un modelo desplegado en mi infraestructura, el proveedor original no puede enviarme mañana un correo diciendo que lo retira dentro de noventa días. Tampoco puede cambiar unilateralmente el precio por millón de tokens de esa instancia que ya estoy ejecutando. Puedo conservar una versión, adaptarla, migrarla o decidir cuándo actualizarla.

Eso es soberanía tecnológica. Pero tampoco es gratis.

Cuando la infraestructura pasa a ser tuya, también pasan a ser tuyos el mantenimiento, la seguridad, las actualizaciones, la monitorización, el hardware, el consumo energético, la disponibilidad y una buena parte de la responsabilidad que antes delegabas en el proveedor. La independencia tiene un coste. Lo importante es saber cuánto estamos dispuestos a pagar por ella y en qué procesos realmente la necesitamos.

La pregunta práctica: ¿podemos marcharnos?

Por eso, el debate interesante no debería reducirse a cloud contra CPD, OpenAI contra Llama o propietario contra abierto. La pregunta debería ser mucho más práctica:

Si mañana nuestro proveedor deja de interesarnos, ¿podemos marcharnos sin tener que reconstruir media empresa?

Antes de colocar una solución de IA en el centro de un proceso crítico, una organización debería poder responder al menos a estas preguntas:

  • ¿Podemos recuperar nuestros datos en un formato utilizable?
  • ¿Podemos sustituir el modelo o la API sin rediseñar todo el proceso?
  • ¿La lógica de negocio está separada de las funciones exclusivas del proveedor?
  • ¿Las integraciones, dependencias y decisiones de arquitectura están documentadas?
  • ¿Conocemos el coste, el plazo y el impacto real de una migración?
  • ¿Disponemos de una alternativa razonable para los procesos realmente críticos?

Esto debería formar parte de cualquier estrategia seria de adopción de Inteligencia Artificial, especialmente cuando hablamos de Administraciones Públicas, servicios esenciales o empresas que empiezan a colocar la IA en el centro de sus operaciones.

No significa renunciar a Claude, GPT, Gemini o cualquier otra tecnología propietaria. Significa intentar construir sistemas donde el modelo sea una pieza sustituible siempre que sea posible, utilizar estándares abiertos, separar nuestros datos de la lógica del proveedor, documentar las integraciones y conservar alternativas razonables para los procesos más sensibles.

Soberanía tecnológica es conservar la capacidad de decidir

Quizás la verdadera soberanía tecnológica no consista en hacerlo absolutamente todo nosotros. Consista, simplemente, en conservar la capacidad de decidir quién lo hace mañana.

Y ahí es donde la compra de Stainless me parece mucho más interesante que los más de 300 millones de dólares que se atribuyeron a la operación. Anthropic está haciendo exactamente lo que probablemente haríamos muchos si estuviéramos en su posición: fortalecer su ecosistema y convertir Claude en una plataforma cada vez más completa. No veo necesariamente nada oscuro en ello.

Precisamente por eso creo que deberíamos prestarle atención.

Las grandes compañías tecnológicas están pensando muy seriamente en cómo conseguir que permanezcamos dentro de sus ecosistemas. Quizás nosotros deberíamos empezar a pensar con el mismo cuidado en cómo podremos salir de ellos.

Cómo puede ayudar PROTEO

En PROTEO ayudamos a empresas, Administraciones Públicas y entidades a adoptar Inteligencia Artificial con criterios de utilidad, seguridad y sostenibilidad tecnológica. No se trata únicamente de elegir una herramienta, sino de diseñar procesos con gobierno, protección de datos, documentación y una estrategia de salida proporcionada al riesgo.

Si tu organización está empezando a integrar IA en procesos relevantes, podemos ayudarte a analizar dependencias, alternativas y prioridades antes de que una decisión táctica se convierta en una dependencia estructural. Cuéntanos tu caso.


Fuentes consultadas

Comparte este artículo